siete: GENEALOGÍA BAILADORA: ÁRBOL GENEALÓGICO CREADO POR LA RELATORA EN BUSCA DE SUS RAÍCES Y REFERENTES

siete: HASTA HOY ME DECLARO CARENTE DE ESPÍRITUS TUTELARES

Vamos a dibujar un árbol cuyas raíces, tronco, ramas y flores sean un símbolo de la pequeñita familia que nos fue dada por la danza. Ahora que envejecemos y que el cuerpo empieza a deteriorarse. Justo hoy que no responde como antes, con esas ganas que nunca le alcanzaron para ser virtuoso pero que le permitían persistir, queremos ir haciendo una memoria que sirva de guía para nuestro propio andar hacia la vejez y para el de cada joven que quiera recorrer estos caminos.

Maurice Leenhardt estudió las culturas nativas de Nueva Caledonia en Melanesia y abre su libro compartiendo cómo los canacos saben por experiencia propia que del fondo de sus entrañas le llegan las certidumbres. Haciendo una traducción fiel de su lengua la frase para consultar la opinión de otra persona sigue siendo ¿cuál es tu vientre? Para ellos vientre designa todo continente rodeado y el vientre es la sede del pensamiento. El vientre del árbol genealógico que presentaremos será un tronco vacío. Para los melanesios un tronco hueco y acostado sobre depresiones infranqueables es muy valioso porque lleva las aguas de riego más allá. Para nombrar las partes de nuestro árbol tomaremos palabras de su lengua: Karo so significa el cuerpo de la danza. Es el poste esculpido alrededor del cual se desarrollan las evoluciones de los bailarines. Kara: envoltura de superficie, piel, corteza. Pié: masa de carne y músculos, consistente, nudosidad, pulpa del fruto. Ju: partes duras del cuerpo como el esqueleto, corazón de la madera, fragmentos de coral. Péré: huesos envolventes como el cráneo, uña, conchilla terrestre o marina, calabaza, botella de vidrio.

Un viejo protesta ante un gendarme por el reclutamiento de su hijo, demasiado joven para los pesados trabajos de los blancos. Palpa los brazos de su hijo y dice:

-Mira estos brazos, son agua.

No habla en sentido figurado. El niño, a sus ojos, es igual al brote del árbol, acuoso primero, y luego, con el tiempo, leñoso y duro.

También el brote amarillea y se seca si la savia llega a faltarle. Y el canaco dice, cuando habla de un niño raquítico:

-Crece amarillo.

Esta comunidad cree firmemente que la misma savia hincha las yemas de los árboles y las fibras del ser humano. «Lo que entre nosotros, en un proceso secular, se ha tornado poesía, sigue siendo entre los canacos realidad vivida» Para ellos el árbol interviene en la vida de los humanos. Entre sus narraciones hay varias en las que un joven va a la selva a buscar el árbol de su antepasado. Si al lanzar el hacha contra el tronco no se clava quiere decir que no es su padre ni su madre, pero de hacerlo una voz humana sale del tronco y le pregunta si es su hermano menor. El joven contesta: «Sí, he venido a llamarte. Quisiera que me hicieras una choza»

He venido, ancestras, hermanas, amigas, a lanzarles el hacha. Hasta hoy me declaro carente de espíritus tutelares.

siete: GENEALOGÍA BAILADORA: ÁRBOL GENEALÓGICO CREADO POR LA RELATORA EN BUSCA DE SUS RAÍCES Y REFERENTES