OCHO: GRASA VISCERAL, LA QUE PROTEGE Y AMORTIGUA LOS ÓRGANOS INTERNOS, (ACUMULADA EN EXCESO ES LA MÁS PELIGROSA PARA LA SALUD), Y TUÉTANO, SUSTANCIA INTERIOR DE LOS HUESOS

Esto es hacerse mayor. Convivir con el miedo a la muerte.

Se acabó, la edad de la inocencia. Y por tanto incluso los que seguimos viviendo como si tuviéramos veinte –en el sentido de proyecto– en los primeros treinta o en los +45, lo hacemos con un marcado matiz de rebelión consciente.

Porque el discurso hegemónico, paradójicamente, no acompaña. Al contrario.

Creadores de adultos prepúberes ad libitum, los eslóganes nos empujan a una felicidad edulcorada, a vivir en un banal naíf, en un superficial, perverso y pervertido carpe diem. En lugar de darle valor se pretende olvidar el tiempo que pasa, obviando todo lo que tiene de inconmensurable: el desgaste del cuerpo, la pérdida de cabello, el caer de los senos. El conocimiento, la experiencia, la capacidad de reflexión. La Pausa. Carpe Diem como un vivir la vida como si fuera siempre joven pero: ¡Ep! no en el sentido de proyecto por hacer, sino en el más puramente físico del término. “Aprovecha el día: ¡haz cardio!”. El valor de la madurez ya no se pregona –como en tiempos de Catón el Viejo– como un cultivo de una juventud espiritual en el marco de un cuerpo maduro, siendo las muestras físicas de la edad sus trofeos; sino como una lucha empeñada contra estas muestras, precisamente.

Centrando toda la atención en el mantenimiento del cuerpo para que pueda ser el orgulloso templo eternamente joven de un espíritu… ¿ausente?

Jordi Ribot Thunnissen

 

Lo mejor para las turbulencias del espíritu, es aprender.

Es lo único que jamás se malogra.

Puedes envejecer y temblar, anatómicamente hablando;

puedes velar en las noches escuchando el desorden de tus venas,

puede que te falte tu único amor

y puedes perder tu dinero por causa de un monstruo;

puedes ver el mundo que te rodea, devastado por locos peligrosos,

o saber que tu honor es pisoteado en las cloacas de los espíritus más viles.

Sólo se puede hacer una cosa en tales condiciones: aprender.

Marguerite Yourcenar

 

Para aprender hay que imaginar.

La que escribe